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¿Es más sana la comida fresca que la congelada o enlatada?
Durante años, los alimentos congelados o en conserva han cargado con una mala fama injustificada. Muchas personas los consideran productos de menor calidad frente a los alimentos frescos, como si el paso por un congelador o una lata implicara automáticamente una pérdida de nutrientes o un peor perfil nutricional.
Sin embargo, un alimento congelado correctamente puede mantener prácticamente las mismas propiedades que uno fresco. Y con los enlatados ocurre lo mismo.
La diferencia no está tanto en si un producto está congelado o enlatado, sino en factores como la calidad de la materia prima, el tiempo transcurrido desde su recolección hasta su consumo y respetar ciertas normas de conservación.
¿Puede el congelado preservar los nutrientes?
Nada más recolectar un alimento fresco, comienza un proceso natural de degradación: con el paso del tiempo, la exposición al oxígeno, la luz y la temperatura puede provocar la pérdida progresiva de algunas vitaminas y compuestos beneficiosos.
Los alimentos congelados, en cambio, pasan por un proceso de congelación rápida justo después de recolectarse o prepararse. Esto frena buena parte de esa degradación y ayuda a que conserven sus propiedades nutricionales durante más tiempo. Con las frutas y verduras, por ejemplo, la congelación permite mantener vitaminas, minerales y fibra durante meses. De hecho, no es raro que un producto congelado tenga más nutrientes que uno fresco que lleva varios días esperando en el almacén antes de llegar a nuestra cocina.
¿Y qué ocurre con los alimentos enlatados?
Las conservas también pueden formar parte de una alimentación saludable. El proceso de enlatado alarga la vida útil de muchos alimentos sin necesidad de refrigerarlos, y eso las convierte en una opción muy práctica. Legumbres como garbanzos, lentejas o judías, pescados como el atún o las sardinas, o algunas verduras en conserva, son buenos ejemplos de alimentos que mantienen un perfil nutricional interesante.
Eso sí, conviene leer bien la etiqueta: no todas las conservas son iguales, y algunas contienen cantidades elevadas de sal, azúcares añadidos u otros ingredientes que se alejan bastante del producto original. Lo ideal es decantarse por opciones al natural, bajas en sal o con aceite de calidad.
¿Fresco significa mejor?
En conclusión, la palabra "fresco" suena bien, pero en realidad no garantiza nada por sí sola. Un tomate recogido en su punto y comido al día siguiente será una maravilla, sin duda. Pero ese mismo tomate, si pasa varios días de viaje en un camión y luego esperando en el lineal del súper, puede llegar a la mesa con bastante menos vitamina C que si se hubiera congelado justo después de recolectarlo.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden congelar alimentos ya cocinados, como un guiso o una sopa?
Sí, y es una forma muy práctica de aprovechar comidas preparadas en casa. Lo ideal es dejarlos enfriar del todo antes de meterlos en el congelador y consumirlos en un plazo de dos o tres meses para que mantengan bien su textura y sabor.
¿Por qué a veces la verdura congelada queda más blanda que la fresca al cocinarla?
Se debe al proceso de escaldado (un breve paso por agua caliente) que se aplica antes de congelar para frenar la pérdida de nutrientes. Esto ablanda ligeramente las fibras de la verdura, aunque no afecta a su valor nutricional.
¿Cuánto tiempo se pueden guardar los alimentos congelados sin que pierdan calidad?
Depende del producto: las verduras aguantan bien entre 8 y 12 meses, el pescado entre 3 y 6 meses, y la carne picada o los platos preparados entre 2 y 3 meses. Pasado ese tiempo siguen siendo seguros, pero pueden perder textura o sabor.
¿Las latas de conserva necesitan conservantes para durar tanto?
No siempre. La mayoría de conservas se conservan gracias al propio proceso de esterilización por calor y al envasado hermético, sin necesidad de añadir conservantes artificiales. Pero hay que revisar siempre que ponga en la etiqueta "sin conservantes añadidos" para estar seguros.
¿Influye el tipo de envase (lata, cristal o bolsa de congelado) en la calidad del alimento?
El envase de cristal evita cualquier interacción con el metal y es fácil de reciclar, aunque no cambia el valor nutricional del alimento. Lo que sí puede influir es si el envase protege bien de la luz y el aire, ya que ambos factores aceleran la pérdida de vitaminas con el tiempo.
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