¿Cómo afecta el calor a la conducción? Riesgos y consejos para viajar con seguridad en verano

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Salud y Bienestar 27935139
25/08/2026

¿Cómo afecta el calor a la conducción? Riesgos y consejos para viajar con seguridad en verano

Con la llegada del verano, millones de personas se echan a la carretera para disfrutar de las vacaciones. Pero el calor no solo pasa factura al coche: también afecta a quien va al volante. Fatiga, deshidratación, pérdida de concentración son algunos de los efectos que el calor puede tener sobre el conductor, y que disparan el riesgo de sufrir un accidente.

De hecho, la propia DGT lo advierte en este artículo: conducir con el habitáculo a una temperatura elevada reduce la atención y la capacidad de concentración, alarga el tiempo de reacción y puede llegar a aumentar el riesgo de accidente. Y las cifras son aún más llamativas cuando el interior del coche supera los 35 ºC: en esas condiciones, el conductor puede dejar de percibir hasta un 20% de las señales de tráfico y cometer más de errores al volante.

¿Por qué el calor afecta a la conducción?

Conducir requiere mantener la atención constante, reaccionar con rapidez y tomar decisiones en cuestión de segundos. Cuando la temperatura es muy elevada, el cuerpo debe hacer un esfuerzo extra para regularse, lo que afecta directamente en el rendimiento físico y mental.

Entre los efectos más habituales del calor al volante se encuentran:

  • Disminución de la concentración.
  • Mayor sensación de cansancio.
  • Somnolencia.
  • Irritabilidad y aumento del estrés.
  • Tiempo de reacción más lento.
  • Dolor de cabeza o mareos por deshidratación.

Aunque estos síntomas pueden parecer leves, al volante marcan la diferencia entre reaccionar a tiempo o cometer errores con el riesgo de accidentes.

La temperatura dentro del coche también importa

Un coche aparcado al sol puede alcanzar temperaturas muy altas en cuestión de minutos, incluso en días que no son especialmente calurosos. Y si la climatización no logra compensarlo y mantener el interior a una temperatura agradable, los efectos del calor empiezan a notarse antes de lo que pensamos. Por eso los expertos en seguridad vial recomiendan mantener el habitáculo entre 21 y 23 ºC: es la horquilla que mejor favorece la concentración y ayuda a reducir esa sensación de fatiga tan típica en los trayectos largos.

Cómo reducir el riesgo de accidentes en verano

Revisar el vehículo antes de salir de viaje es importante, pero, como has visto, no es lo único que cuenta. En el caso de tener que conducir con calor, hay una serie de hábitos, la mayoría muy sencillos, que marcan la diferencia:

Planifica el viaje

Si puedes elegir, evita las horas centrales del día, cuando el calor aprieta más. Salir temprano por la mañana o esperar al atardecer suele hacer que el trayecto se lleve mucho mejor.

Descansa con frecuencia

En los trayectos largos, lo ideal es parar cada dos horas más o menos, o cada 200 kilómetros. Aprovecha esos minutos para caminar un poco, beber agua y despejar la cabeza.

Mantente hidratado

Aquí hay un detalle que no todo el mundo sabe: la deshidratación afecta a la atención antes incluso de que sintamos sed. Por eso conviene llevar agua en el coche y beber con regularidad, no solo cuando el cuerpo lo pide.

Usa el aire acondicionado con moderación

El aire acondicionado ayuda muchísimo a viajar más cómodos, pero no conviene exagerar poniendo temperaturas demasiado bajas. Un salto muy brusco entre el interior del coche y el calor de fuera también puede sentar mal.

Viste ropa cómoda

Las prendas ligeras y transpirables ayudan a que el cuerpo regule mejor la temperatura, y eso hace que el viaje sea más agradable, sobre todo si es largo.

Nunca dejes a nadie dentro del coche

Este es quizás el punto más importante de todos: dejar a un niño, una persona mayor o una mascota dentro del coche, aunque sea "solo un momento", es uno de los riesgos más serios del verano. La temperatura del habitáculo sube muy rápido y puede provocar un golpe de calor, una auténtica emergencia médica que puede llegar a poner en peligro la vida. Y ojo: ni dejar las ventanillas un poco abiertas ni aparcar a la sombra elimina ese riesgo.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto conviene descansar en un viaje largo?

Lo aconsejable es hacer una parada cada dos horas aproximadamente, o cada 200 kilómetros, para estirar las piernas, hidratarse y recuperar la concentración.

¿Qué debo hacer si empiezo a notar síntomas de fatiga o mareo al volante por el calor?

Lo más seguro es detener el vehículo en un lugar apto lo antes posible, bajar del coche, buscar sombra y beber agua. Si los síntomas no mejoran en unos minutos, conviene esperar más tiempo antes de retomar la conducción o, si es necesario, pedir ayuda.

¿Influye el color o el tipo de vehículo en cómo se calienta el habitáculo?

Sí. Los coches de colores oscuros y los que tienen techo de cristal o gran superficie acristalada tienden a calentarse más rápido bajo el sol. Usar parasoles o aparcar a la sombra ayuda a reducir esa acumulación de calor antes de iniciar el trayecto.