Por qué los golpes de calor afectan especialmente a las personas mayores

/documents/776357/53489878/Mayores+%26+Verano+1500x684.jpg/3a437a88-8b2d-9dff-3370-fd229843ccda?t=1785142628046
Salud y Bienestar 27935139
26/07/2026

Por qué los golpes de calor afectan especialmente a las personas mayores

El golpe de calor es una de las urgencias médicas más peligrosas del verano. Hay que vigilar de cerca cualquier señal que nos indique que podemos estar sufriendo un golpe de calor, especialmente durante las olas de calor (unas olas que cada vez serán más frecuentes en España si tenemos en cuenta este estudio de Fundación AXA).

Aunque puede afectar a cualquier persona, el riesgo de sufrir un golpe de calor aumenta mucho en las personas mayores, de hecho, según el Ministerio de Sanidad las personas de más de 65 años son el grupo percibido como más vulnerable (69%). por eso es fundamental saber cómo prevenirlo. Con motivo del Día de los Abuelos, que se celebra el 26 de julio, es buen momento para entender por qué este grupo es especialmente vulnerable y qué medidas pueden marcar la diferencia.

¿Qué es un golpe de calor y por qué ocurre?

El golpe de calor es una forma grave de hipertermia que ocurre cuando el cuerpo es incapaz de regular su temperatura interna. Normalmente, el organismo se enfría mediante la sudoración y la vasodilatación. Sin embargo, cuando la exposición al calor es prolongada o intensa (como ocurre en las olas de calor) estos mecanismos fallan.

La temperatura corporal puede superar los 40 ºC, lo que afecta al sistema nervioso central, provocando confusión, desmayos, fallo multiorgánico e incluso la muerte si no se trata de forma inmediata.

¿Por qué afecta más a las personas mayores?

El problema es que al envejecer nuestro cuerpo ya no responde al calor como antes. No se trata de un único factor, sino de una combinación de procesos fisiológicos, médicos y ambientales. Aquí te los explicamos:

1. Menor capacidad de termorregulación

Con la edad, las glándulas sudoríparas pierden eficacia. Esto significa que el cuerpo suda menos o responde más lentamente, lo que dificulta la pérdida de calor.

2. Sensación de sed reducida

Las personas mayores sienten menos sed, incluso cuando están deshidratadas. Esto aumenta el riesgo de deshidratación silenciosa, uno de los principales detonantes del golpe de calor.

3. Enfermedades crónicas y medicación

Patologías como la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares reducen la capacidad de adaptación al calor. Además, ciertos medicamentos (diuréticos, betabloqueantes o sedantes) pueden interferir en la regulación de la temperatura o favorecer la pérdida de líquidos.

4. Menor masa muscular y fragilidad física

La masa muscular ayuda a regular el equilibrio hídrico. En personas mayores, la sarcopenia o fragilidad hace más difícil mantener una hidratación adecuada.

5. Factores ambientales

La falta de ventilación en el hogar por supuesto es un agravante. Muchas personas mayores viven en viviendas que no están adaptadas a las altas temperaturas o no utilizan aire acondicionado por costumbre o miedo al consumo energético.

El golpe de calor no siempre es evidente

Uno de los problemas más importantes para reaccionar en caso de golpe de calor es que los síntomas pueden confundirse con otros trastornos. En personas mayores, un golpe de calor puede manifestarse como:

  • Confusión o desorientación repentina
  • Debilidad extrema o somnolencia
  • Mareos o caídas
  • Piel caliente y seca
  • Pulso acelerado

En algunos casos, no hay una sudoración evidente, lo que dificulta aún más su detección.

Prevención: lo más importante

La mayoría de los golpes de calor se pueden evitar con medidas simples pero constantes:

  • Mantener una hidratación regular, incluso sin sensación de sed
  • Evitar salir en las horas centrales del día
  • Mantener la vivienda fresca y ventilada
  • Usar ropa ligera y de colores claros
  • Consumir comidas ligeras y con alto contenido en agua (frutas, verduras, sopas frías)
  • Prestar atención a esos medicamentos que puedan aumentar el riesgo

En contextos de calor extremo, estos pequeños cambios de rutina pueden tener un impacto significativo en la salud.

En conclusión, el 26 de julio no es solo una fecha simbólica, es una oportunidad para poner el foco en el cuidado cotidiano de las personas mayores, especialmente en un contexto de veranos cada vez más extremos en Europa.

Proteger a los abuelos del calor no implica grandes gestos, sino atención constante, prevención y acompañamiento. En muchos casos, la diferencia entre un susto y una emergencia está en algo tan simple como una botella de agua a tiempo o una llamada diaria.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Por qué las personas mayores no sienten tanto calor como los jóvenes?

Con la edad, los receptores de temperatura y el sistema nervioso responden de forma más lenta. Esto reduce la percepción del calor y puede hacer que no se tomen medidas a tiempo.

¿Beber agua aunque no tenga sed ayuda a prevenir el golpe de calor?

Sí. La hidratación preventiva es clave en personas mayores, ya que la sensación de sed suele aparecer tarde, cuando ya existe un déficit de líquidos.

¿El golpe de calor puede ocurrir dentro de casa?

Sí. Las viviendas mal ventiladas o con altas temperaturas interiores son un riesgo importante, especialmente durante olas de calor prolongadas.

¿Qué hacer si sospecho un golpe de calor?

Es una urgencia médica. Se debe llamar a emergencias de inmediato, trasladar a la persona a un lugar fresco y reducir la temperatura corporal con paños húmedos o ventilación.