Calcula tu seguro online en menos de 5 minutos
Selecciona uno de nuestros seguros y calcula tu precio sin compromiso
¿Has solicitado algún presupuesto anteriormente?
RECUPERAR PRESUPUESTOSi lo prefieres, llámanos
Podrás calcular tu seguro de forma personalizada a través de un agente. Teléfono exclusivo para contratar.
Dirígete a tu oficina más cercana
Localiza tu oficina AXA más cercana. Tienes 2500 a tu disposición

Bajas temperaturas y enfermedades reumáticas: ¿mito o realidad?
Las enfermedades reumáticas, como la artrosis, la artritis reumatoide o las espondiloartritis, afectan a millones de personas en todo el mundo y son responsables de dolor crónico, rigidez y limitación funcional. Con la llegada del invierno, se suele escuchar que el frío hace que duelan más las articulaciones o que las temperaturas bajas empeoren la enfermedad. Pero, ¿qué hay de verdad detrás de esto? ¿Es un mito popular o tiene fundamento médico? En este artículo te explicamos todo lo que tienes que saber de la relación entre frío y enfermedades reumáticas.
El frío no causa la enfermedad, pero sí influye en los síntomas
El consenso entre reumatólogos es claro: las bajas temperaturas no provocan artrosis, artritis reumatoide, ni ninguna otra patología reumática. Es decir, no son una causa directa de estas condiciones. Sin embargo, muchas personas que ya conviven con una enfermedad reumática notan que el dolor, la rigidez y la dificultad para moverse aumentan durante los meses fríos.
Esta relación no es casual ni puramente subjetiva, sino que tiene una explicación fisiológica: el frío favorece la vasoconstricción, reduce la irrigación de músculos y articulaciones, incrementa la rigidez muscular y puede alterar la lubricación articular, lo que intensifica la sensación de molestia al moverse. Veamos en detalle qué significa todo esto.
¿Por qué se siente más dolor con el frío? Mecanismos fisiológicos
Hay varios factores que explican por qué muchas personas con reumatismos sienten peor sus articulaciones cuando baja la temperatura. Aquí te los contamos:
1. Vasoconstricción y rigidez muscular
Cuando el cuerpo se expone al frío, se produce una vasoconstricción (estrechamiento de los vasos sanguíneos) para conservar el calor. El flujo sanguíneo se reduce en las extremidades y tejidos periféricos, lo cual se traduce en sensación de rigidez y mayor dolor al movimiento, especialmente en articulaciones ya afectadas.
2. Cambios de presión atmosférica
La presión barométrica cambia con las condiciones meteorológicas, lo cual también influye en la percepción del dolor. Cuando la presión baja, los tejidos blandos alrededor de la articulación pueden expandirse levemente, ejerciendo presión sobre las estructuras circundantes y nervios, intensificando la molestia.
3. Espesor del líquido sinovial y viscosidad
El líquido sinovial, que lubrica las articulaciones, puede volverse más denso en temperaturas frías. Esto reduce su capacidad de amortiguación y facilita que los componentes articulares rocen entre sí, lo que puede traducirse en dolor y menor movilidad.
4. Sensibilización del sistema nervioso
Investigaciones sugieren que temperaturas frías pueden activar canales iónicos sensoriales como el TRPA1 que responden al frío y están implicados en la percepción del dolor, aumentando la sensibilidad en articulaciones inflamadas.
Recomendaciones prácticas para sobrellevar el frío
Aunque no podemos controlar el clima, hay estrategias útiles para minimizar sus efectos:
● Mantener calor articular: uso de ropa adecuada y protecciones térmicas para manos, rodillas y pies.
● Ejercicio moderado: mantenerse en movimiento mejora la circulación y reduce la rigidez.
● Terapias de calor local: baños calientes, bolsas térmicas o fisioterapia con calor pueden aliviar síntomas.
● Higiene del sueño y nutrición: el descanso adecuado y una dieta antiinflamatoria pueden ayudar a reducir la percepción del dolor.
● Planificación con el médico: si las variaciones climáticas empeoran los síntomas de forma significativa, puede ser útil ajustar tratamientos farmacológicos o terapias de rehabilitación.
Como has visto, la idea de que el frío causa enfermedades reumáticas es un mito, porque las patologías no se desencadenan por las bajas temperaturas. Pero, es completamente real que el frío puede influir en la intensidad de los síntomas en muchas personas que ya las padecen.
Entender esta diferencia entre causa y efecto, y aprender a gestionar mejor las condiciones ambientales cuando son más rígidas, puede ayudar a quienes viven con enfermedades reumáticas a enfrentar los meses fríos con más comodidad.
Recuerda que, si tienes un seguro de salud de AXA, en caso de duda puedes realizar una consulta a través de tu médico online. Y si todavía no eres cliente, no esperes más y pide información aquí.
Erlazionaturiko Sarrerak















