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Fractura de cadera en mayores… ¿asociada a un virus?
La fractura de cadera es uno de los eventos más incapacitantes en personas mayores, ya que puede llevar a una cirugía y al ingreso hospitalario, marcando con frecuenciaun antes y un después en la autonomía del paciente. Se estima que su incidencia ronda los siete casos por cada 1.000 personas mayores de 65 años, una cifra que refleja su impacto creciente en sociedades envejecidas (1).
Siempre se ha hablado de este tipo de fracturas como de algo vinculado a factores bien conocidos como la osteoporosis, la fragilidad o las caídas. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una hipótesis que abre una nueva línea de investigación: la posible implicación de infecciones virales crónicas en el deterioro óseo. Vemos mejor las posibles causas de este problema.
Un problema más complejo de lo que parece
La mayoría de las fracturas de cadera en mayores no se deben a grandes traumatismos, sino a caídas aparentemente leves. El problema de fondo suele ser la fragilidad del hueso, especialmente en personas con osteoporosis o enfermedades metabólicas óseas.
A esto se suman otros factores de riesgo frecuentes:
• Edad avanzada
• Sedentarismo
• Déficits nutricionales (calcio, vitamina D)
• Consumo de alcohol o tabaco
• Polimedicación
El resultado es un hueso menos denso y más vulnerable. Cuando se produce la fractura, las consecuencias pueden ser graves: pérdida de movilidad, complicaciones médicas e incluso un aumento significativo del riesgo de mortalidad en el año siguiente.
Hasta hoy, el enfoque ha sido claro: prevenir caídas y fortalecer el hueso. Pero la ciencia empieza a mirar más allá.
El papel inesperado de un virus común
Investigaciones recientes han puesto el foco en el citomegalovirus humano (CMV), un virus que, lamentablemente, es muy frecuente: se estima que infecta a más del 50-60% de la población y permanece en el organismo de por vida, generalmente sin síntomas (2).
Pero, lo relevante no es la infección en sí, sino su efecto a largo plazo. Porque, aunque el virus se mantenga en estado latente, activa una actividad inmunológica constante. Es decir, el sistema inmunitario permanece en una especie de “alerta permanente”.
Este estado tiene consecuencias:
• Favorece una inflamación crónica de bajo grado
• Interfiere en los mecanismos de regeneración ósea
• Puede acelerar el envejecimiento del sistema musculoesquelético
Así el problema no es que el virus ataque directamente al hueso, sino que altera el equilibrio interno que permite mantenerlo sano.
Inflamación crónica y hueso: la conexión clave
Para entenderlo bien, conviene partir de una idea clave: el hueso no es un tejido estático, sino que está en constante renovación. Este proceso depende del equilibrio entre dos tipos de células:
• Las que forman hueso nuevo
• Las que lo degradan
Pero, la inflamación crónica rompe ese equilibrio. Cuando el sistema inmunitario está activado durante años (y es lo que puede ocurrir con infecciones persistentes), se favorece la pérdida de densidad ósea.
Este fenómeno no es exclusivo del CMV, muchas otras infecciones virales también se han relacionado con un mayor riesgo de fracturas, precisamente por su impacto inflamatorio y metabólico. Lo que ocurre con el caso del citomegalovirus, es que su altísima prevalencia lo convierte en un posible factor de riesgo poblacional.
¿Cambia esto la forma de prevenir?
Por ahora, esta relación no implica que el virus sea la causa directa de las fracturas de cadera. Se trata de una asociación en estudio, que todavía necesita más evidencia.
Sin embargo, sí introduce un cambio de enfoque importante: la salud ósea no depende solo del calcio o del ejercicio, sino también del estado del sistema inmunitario y de procesos inflamatorios a largo plazo. Lo cual abre nuevas posibilidades en prevención:
• Identificar perfiles de riesgo más precisos
• Incorporar marcadores inflamatorios en la evaluación clínica
• Explorar terapias antivirales o vacunas en el futuro
Aunque estas estrategias aún están en fase de investigación, el planteamiento es claro: actuar antes de que el hueso se debilite.
Cómo reducir el riesgo hoy
Mientras la ciencia avanza, las recomendaciones siguen siendo las mismas, pero, ante estos nuevos hallazgos, cobran más sentido que nunca:
• Ejercicio regular, especialmente de fuerza y equilibrio
• Dieta rica en calcio y vitamina D
• Exposición solar moderada
• Evitar el tabaco y el exceso de alcohol
• Revisión de medicación que pueda afectar al hueso o al equilibrio
• Prevención de caídas en el hogar
Además, mantener un buen estado general de salud (incluido el sistema inmunitario) podría jugar un papel más relevante de lo que se pensaba.
En conclusión, aunque la fractura de cadera sigue siendo, ante todo, una consecuencia de la fragilidad asociada a la edad, existen otros factores que es importante tener en cuenta, como el papel del virus CMV, que hemos visto. Porque esto nos indica que el envejecimiento no es solo pérdida, sino también el resultado de procesos biológicos acumulativos, algunos invisibles durante décadas. Algo que nos puede ayudar en las estrategias de prevención antes de que surja el problema.
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FUENTE:
(1) https://www.moncloa.com/2026/01/30/virus-60-de-poblacion-huesos-3358342
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