Creamos un servicio de acompañamiento emocional para ayudarte en la desescalada

MI SALUD Y BIENESTAR

20 MAY, 2020

Hemos puesto a disposición de todos los clientes de AXA, ya sean particulares, empresas o autónomos, un servicio de acompañamiento emocional y apoyo psicológico telefónico con el fin de ayudaros durante el proceso de desescalada de la crisis del Covid-19, hasta alcanzar una nueva normalidad.

Este servicio, que ya se ofrecía a todos los asegurados de Salud, se amplía ahora al resto de clientes particulares o empresas de AXA a través del número de teléfono 910 782 197. Adicionalmente, los clientes de Vida tendrán también acceso a un chat y/o vídeo consulta a través del “Rincón Saludable” de AXA.

Nuestro compromiso es responder al cliente que solicite este servicio en un máximo de 24/48 horas. También podrán hacer uso de él los empleados y distribuidores de AXA, así como los clientes de la compañía Direct Seguros.

Este equipo de profesionales está preparado para gestionar situaciones que pueden generarse en esta nueva fase, como trastornos y crisis de ansiedad, ataques de pánico, sintomatología fóbico-obsesiva, trastornos depresivos, problemas laborales o en relaciones originados por los cambios de los modelos sociales actuales, acompañamiento tras un diagnóstico grave (de Covid-19 u otra enfermedad), dudas sobre comportamiento infantil en entornos de confinamiento, gestión del duelo, etc.

No lo dudes, si no te sientes bien descuelga el teléfono y marca nuestro número, estamos para ayudarte.

Consulta aquí toda la información sobre este servicio.

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¿Saldremos de la crisis en V o en W?

MI AHORRO E INVERSIÓN

21 MAY, 2020

“Predecir la lluvia no cuenta. Construir el arca sí”. La célebre frase es de Warren Buffet, una eminencia en el mundo de los negocios y la inversión. Sus predicciones financieras tienen un alto grado de acierto y son seguidas con fe ciega por inversores y brokers de todo el mundo. Hacer pronósticos sobre tendencias futuras y los posibles inconvenientes está muy bien, pero servirá de poco si no se tiene un Plan para actuar llegado el caso.

Su puesto como principal accionista y Director Ejecutivo del holding empresarial Berkshire Hathaway le reporta una fortuna que ronda los 77.000 millones de dólares, lo que le sitúa en el cuarto puesto de la lista de los millonarios más ricos del planeta. Posición que debate cada día con nombres como Bill Gates, Jeff Bezos y Amancio Ortega. En ese sentido a la hora de escribir cualquier informe de perspectivas económicas, hemos de tener en cuenta que deben de insertarse siempre en una planificación patrimonial de largo plazo realizada con la ayuda de un buen consejero patrimonial y conforme a nuestros objetivos (de rentabilidad, de riesgo, de horizonte temporal, de liquidez), ya que, como bien dice Buffet, de poco sirve predecir la tormenta o la lluvia si no hemos construido el arca de nuestras inversiones.

Dicha construcción, además, nunca debe realizarse sobre un horizonte determinista, sino siempre sobre tres escenarios por lo menos, uno neutral, uno optimista y otro en el que nos situaremos en el peor de los casos.

Aun habiendo planificado incluso ese peor escenario, a veces al mercado financiero llegan lo que llamamos cisnes negros, es decir, circunstancias extraordinarias como la pandemia del Covid-19 que era imposible haber previsto antes desde el punto de vista financiero y, sobre todo, con tanta fatalidad en cuanto a fallecidos y número de contagios.

Los últimos datos económicos han sido impactantes. De hecho, el reto de levantar las restricciones en ausencia de una vacuna contra el Covid-19 conlleva que sea menos probable que experimentemos un rápido repunte de la actividad económica.

De cara a predecir cómo se recuperará la economía mundial, hay que tener presente por un lado, la situación actual y, por el otro, mirar hacia el futuro para ver con qué rapidez se pueden desarrollar estrategias de salida creíbles para el levantamiento de las restricciones.

Según Schroders (gestora con la cual trabaja AXA en algunas carteras de gestión delegada), la forma de la recuperación sería en V (caso de no rebrotar la epidemia después del verano). Pero podría ser en W (caso de que a la vuelta del verano volviera a surgir un segundo brote de la pandemia). Por tanto, nuestras carteras tienen que tener previstos ambos escenarios.

Sin embargo, cada vez más nos inclinamos a pensar que la recuperación en forma de V es demasiado optimista y es probable que la recuperación sea más débil y se retrase, adoptando una forma más cercana a la de una U.

En este sentido, algunos países como Japón, que está menos afectados por la pandemia, se recuperarán con mayor facilidad.

Al ser la primera economía del mundo, siempre hemos de tener en cuenta que la recuperación en Europa irá ligada a lo que haga Estados Unidos. De cara a los resultados empresariales de Estados Unidos, un indicador significativo de la salud económica global, creemos que para 2020 los beneficios corporativos caerán un 16%. Sin embargo, podemos pensar que con un levantamiento más gradual de las restricciones de la economía mundial tendrá más capacidad para esquivar una segunda ola significativa de contagios, lo que evitaría la recesión de doble caída, o escenario en W. Por tanto, creemos que, de cara a 2021, los beneficios se recuperarán y crecerán un 47,2%.

Al célebre escritor Mark Twain se le atribuye haber dicho que “la historia no se repite, pero a menudo rima”. En un momento de alta incertidumbre, el DWS Research Institute utiliza las experiencias de crisis pasadas para definir tres escenarios que miden el impacto potencial de la pandemia de Covid-19 en los rendimientos esperados a largo plazo.

El primer escenario, Statu Quo, muestra el impacto en los retornos esperados de la venta masiva que se produjo en los mercados en el primer trimestre de 2020. Este escenario supone que los fundamentales a largo plazo que impulsan la rentabilidad de los mercados no han cambiado debido a la crisis. Esta puede ser una suposición valiente y por tanto se combina con otros dos escenarios alternativos: Repeticion del 2009 y Tres sigma.

Si bien es probable que la caída del PIB mundial en 2020 sea mucho peor que en 2009, el escenario de repetición de 2009 es coherente con la dinámica actual de los fundamentales de las empresas que cotizan en bolsa. El escenario de Tres sigmas sugiere que el S&P 500 EPS caería a aproximadamente cero en 2020, consistente con otro recorte del 3% en la estimación del crecimiento del PIB mundial. Esto puede tener la causa en un confinamiento excesivamente prolongado o incluso una segunda ola potencialmente más disruptiva de casos de Covid-19 que requieran otro confinamiento en otoño.

A finales de marzo no hubo alza en los retornos esperados en el escenario de Tres sigmas en comparación con lo que los inversores esperaban a principios de año. Pero los rendimientos esperados sí han aumentado tanto en el escenario de Statu quo como en el de Repetición de 2009.

El primero (Statu quo) utiliza los mismos supuestos de crecimiento económico, dividendos y riesgo de crédito que se utilizaron para el informe de perspectivas anuales Long View de principios de este año. Los pronósticos en este escenario se derivan simplemente actualizando nuestros pronósticos anteriores con los cambios en los precios y los pronósticos de inflación observados en el primer trimestre. Los escenarios 2 (Repetición del 2009) y 3 (Tres sigma) son escenarios alternativos que cambian los supuestos de crecimiento económico, dividendos y riesgo de crédito, y el primero supone que la crisis actual es de la misma magnitud que la crisis financiera de 2008 y el segundo supone que la crisis será mucho peor, como un evento que ocurre solo una vez en el siglo.

Esta es la conclusión de tres investigaciones llevadas a cabo por DWS que han intentado evaluar el impacto de la pandemia de Covid-19 en diferentes clases de activos. A comienzos de 2020, los pronósticos de rendimiento a largo plazo en todas las clases de activos dejaban algo que desear. Las carísimas valoraciones de comienzos de 2020 significaban que los inversores solo podían esperar bajos rendimientos de la mayoría de las clases de activos en el futuro. Sin embargo, mucho ha cambiado con la crisis de Covid-19. Los mercados mundiales de renta variable han experimentado una reducción significativa en medio de los temores de una fuerte recesión mundial. Los rendimientos de los bonos soberanos del mercado desarrollado se han recuperado aún más de los niveles ya bajos a principios de año.

Paz Pérez-Bilbao

Paz es Licenciada en Ciencias Empresariales por la Universidad Comercial de Deusto, y Máster en Estudios Europeos por la Universidad Católica de Lovaina. Está certificada por la European Financial Planning Association, EFA Nivel II, Número 12.596. Inició su carrera profesional en la Comisión Europea, en la Dirección General de Política Regional. En 1996 continuó su carrera en Analistas Financieros Internacionales, y desde hace 15 años trabaja en gestión de grandes patrimonios como Consejera Patrimonial en AXA. También es agente de AXA Art. Considera la filantropía parte fundamental de cualquier planificación patrimonial, aunque sea para una mejor planificación fiscal del cliente. Es Vicepresidenta de la Fundación Vianorte-Laguna, primer hospital de España monográfico en Cuidados Paliativos.

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¿Cuáles son las previsiones financieras para 2020?

MI AHORRO E INVERSIÓN

10 DIC, 2019

Uno de los retos al que a diario nos enfrentamos los profesionales del análisis financiero y el análisis económico es el de intentar esbozar el comportamiento futuro de la economía.

Una tarea compleja y que exige un componente de apuesta personal considerable mediante la que intentamos aventurar los futuros movimientos de los activos financieros así como la fase del ciclo económico en la que nos encontramos, pues ella nos va a condicionar la ocurrencia del siguiente.

Un ejercicio que se convierte en impostergable cuando acaba el año e ineludible en un momento final de ciclo económico como en el que estamos inmersos.

El año 2020 se presenta con importantes incertidumbres geopolíticas, crecimiento a la baja y a la espera de si los estímulos fiscales acuden en apoyo de las políticas monetarias para apuntalar la economía. Un escenario que podrá cambiar en cualquier momento según se resuelvan los frentes políticos y monetarios, pero que si los inversores lo asumen adoptando estrategias flexibles, pueden desembocar en oportunidades interesantes en los diferentes activos.

Los evidentes síntomas de agotamiento de la economía global han empujado a multitud de analistas a predecir la inminente llegada de una recesión económica generalizada que en mi opinión responde más a factores como los intereses creados, la imposibilidad de entender la complejidad de la economía, el acompañamiento del consenso general o los intentos de ganar notoriedad con vaticinios generalmente apocalípticos.

Anticipar recesiones suele ser un deporte de alto riesgo y no muy acertado. Un ejemplo: en abril de 2008 el consenso de las principales gestoras de inversión del mundo sobre 77 países afirmaba que estos no entrarían en recesión en el siguiente año. 49 de ellos entraban en recesión en 2009.

En la primavera de 2011 tampoco se esperaba que ningún país estuviera en recesión en 2012, algo que finalmente ocurrió en 15 casos.

Y es que está claro que por muy economista que uno sea, por muchos datos que analice y herramientas y modelos econométricos que utilice, adivinar, no adivina. Se podrá acertar más o menos, pero siempre existen un factor de imprevisibilidad y un infinito universo de condiciones que frustraran los vaticinios.

En cualquier caso y en esto, como en casi todas las cuestiones económicas, EEUU marcará el guion económico del 2020. Sin negar su creciente debilidad, es muy improbable que la economía estadounidense caiga en recesión, al menos antes de 2021 ya que el empleo, el consumo y el sector servicios se mantienen considerablemente sólidos. Cosa que no quita caídas puntuales de Bolsas a lo largo de un año electoral en el que todas las opciones están sobre la mesa y en el que un relevo de Trump podría catapultar a unos índices americanos que ya han batido todos sus records. Elizabeth Warren, la candidata demócrata, apuesta por una agenda claramente favorable para las empresas, una política redistributiva, respetuosa con el medio ambiente y en contra de prácticas monopolistas de las grandes empresas.

Los máximos de las bolsas mundiales (el índice MSCI está a menos del 1% de su récord de enero de 2018) invitan a ser cautelosos y muy selectivos pero también a apostar por la renta variable americana e incluso europea para quién tenga plazo y un perfil de inversión agresivo.

Con cerca del 25% de la deuda soberana y corporativa mundial ofreciendo rentabilidades por debajo de cero, la opción más evidente para sumar puntos en la larga y peligrosa carrera de la rentabilidad es la renta variable.

Apostar por acciones de compañías de calidad, con alta rentabilidad por dividendo, enfocadas en el sector de consumo y con baja exposición al comercio y servicios empresariales deberían darnos alegrías durante el próximo ejercicio.

En renta fija y al margen de la distorsión que suponen los tipos negativos que pueden aún generar cierta rentabilidad si la caída persiste (si bien con un ratio riesgo/beneficio poco tolerable), la opción más evidente y coincidente es la deuda de los mercados emergentes denominados en dólares. Con una selección exigente y una gestión flexible aún queda valor en renta fija. Además, el rendimiento de los bonos públicos, un buen indicador del optimismo económico, ha aumentado en las economías desarrolladas, lo que por otra parte sugiere que los bancos centrales no tendrán que esforzarse mucho para estimular el crecimiento económico.

En aras a diversificar y para un año del todo incierto apostar por otras inversiones alternativas es interesante y puede ser oportuno: oro, megatendencias, private equity, etc… pueden ser condimentos que descorrelacionen positivamente las clásicas carteras en porcentajes diversos de renta variable y renta fija. Cuando en la visibilidad de los activos clásicos pintan bastos, destinar una parte de las carteras a estas opciones, suele ofrecer resultados positivos que compensan pérdidas puntuales o duraderas hasta que se aclaren los escenarios políticos que dirigen los mercados.

Personalmente, llámenme posibilista o ingenuo, creo que la sangre económica no llegará al río y que tanto el Brexit como la guerra arancelaria entre China y EEUU se cerrarán positivamente con un acuerdo pactado de salida en el primer caso y con un Trump- forzado para favorecer su reelección –a suavizar sus posturas y posibilitar una salida ventajosa para ambos países.

El 2020 va a ser, como el resto de ejercicios económicos desde que existen registros de los mismos, un año con incógnitas conocidas que apuntan a una debilidad económica generalizada y con incógnitas desconocidas que pueden ponernos en lo peor. El consenso se divide entre positivistas que sugieren rentabilidades del 5% para la renta variable global y pesimistas que vaticinan caídas puntuales de hasta dos dígitos. Las evidencias sugieren que la desaceleración de la economía global está tocando fondo a la par que empiezan a vislumbrarse síntomas de recuperación, aunque sean débiles.

El remedio como inversores para navegar por los procelosos e impredecibles mares financieros, es claro: una adecuación perfecta de nivel de riesgo asumible del todo coincidente a su perfil de inversor, un plazo de inversión conocido, una diversificación amplia en activos descorrelacionados, un seguimiento constante de sus inversiones y un análisis permanente y continuado.

Como decía al inicio, los economistas no somos videntes, gurús o profetas. No tenemos el poder de ver el futuro, pero si el de- usando el método científico para analizar temas relacionados con la gestión, distribución y creación de recursos- atisbar tendencias futuras con las que poderles brindar el mejor análisis respecto a sus decisiones de inversión financiera, en su principal interés y con los vehículos más eficientes y consistentes.

Con ese espíritu y objetivo hacemos cada año este ejercicio, pero también para hacer malo aquello de que los analistas económicos somos unos expertos que diremos mañana por qué las cosas que predijimos ayer no han sucedido hoy.

Carlos de Fuenmayor – Consejero Senior AXA Exclusiv @cdefuenmayor

Carlos de Fuenmayor es Consejero Senior de AXA Exclusiv en Barcelona. Desde 1997 ha desarrollado su actividad profesional en Banca nacional e internacional (Citibank, Inversis, Santander Private Banking, Merchbanc) y en el ámbito de la venta financiera informada. Economista, Master en Gestión de Carteras por el IEF, asociado y miembro de EFPA España, es colaborador habitual en prensa financiera (Expansión, El Independiente, Citywire, Fundspeople, etc...) vinculando todos sus artículos a la promoción de la cultura financiera. En 2017 fue galardonado por la CNMV con el premio Antonio Moreno Espejo de periodismo financiero.

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Iniciamos el ‘Plan Retorno’ de nuestras agencias

ACTUALIDAD AXA

13 MAY, 2020

El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declaró el estado de alarma para la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el Covid19 reconocía a la actividad aseguradora como esencial, lo que permitió el mantenimiento de nuestros servicios, relaciones y atención a la mediación y clientes. Dadas las circunstancias y con el fin de preservar la salud de los agentes y clientes, recomendamos entonces a la red la prestación de sus servicios de forma remota, con plena disponibilidad a través de elementos digitales o telemáticos.

En la actualidad, y en virtud del periodo de desescalada abierto por el Gobierno, hemos elaborado el Plan Retorno de sus Agencias para que vuelvan paulatinamente, y si las condiciones lo permiten, a recuperar el modo de atención previo a la crisis.

La organización se encuentra ya trabajando, enfocada en la preparación de las medidas de seguridad y prevención de todas las agencias. Estamos colaborando estrechamente con la red en la adecuación de las instalaciones mediante una limpieza desinfectante inicial integral, la adaptación de puestos con mayor exposición (pantallas de metacrilato), la disposición de mascarillas, guantes y gel antibacteriano, y el conocimiento claro de las medidas de seguridad a adoptar por parte del personal de cada agencia.

La organización se encuentra ya trabajando, enfocada en la preparación de las medidas de seguridad y prevención de todas las agencias. Estamos colaborando estrechamente con la red en la adecuación de las instalaciones mediante una limpieza desinfectante inicial integral, la adaptación de puestos con mayor exposición (pantallas de metacrilato), la disposición de mascarillas, guantes y gel antibacteriano, y el conocimiento claro de las medidas de seguridad a adoptar por parte del personal de cada agencia.

Está previsto que se prioricen aquellas poblaciones sin impacto considerable en Covid19, las contempladas en la desescalada que comunique el Gobierno y aquellas que, por su rol dentro de la compañía, así se considere. En esta fase se controlará el aforo de los locales y con ese fin se recomienda establecer un sistema de cita previa. Del mismo modo se mantendrá la distancia entre los clientes y el personal de atención con la ayuda de la señalización de los espacios. Además, la limpieza y desinfección de las agencias se reforzará de manera continua.

También se contempla la posibilidad de que las agencias dividan a sus plantillas por grupos para alternar la atención física con la atención en teleworking.

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Así puedes evitar los problemas de insomnio

MI SALUD Y BIENESTAR

23 ABR, 2020

El nuevo escenario social y económico surgido a raíz de la crisis del Covid-19 ha modificado los hábitos de los españoles, con una disminución drástica del ejercicio, cierto desequilibrio en la dieta y la aparición de problemas de insomnio, que son los tres pilares para gozar de una buena salud. La privación del sueño, un gran problema de las sociedades modernas se asocia, según recientes estudios del Grupo AXA, con enfermedades como la diabetes tipo 2, dolencias cardiacas, obesidad y depresión. Por esta razón, desde AXA España queremos señalar algunas recomendaciones a tener en cuenta para evitar problemas con el sueño.

El insomnio es la falta de sueño reparador, que se manifiesta con dificultad para conciliarlo, despertarse temprano y la aparición de un sueño intermitente porque los sistemas de estrés están activados. En estos casos, si pasados 30 minutos no se consigue dormir, es mejor levantarse de la cama y leer o ver la televisión sin contenidos excitantes.

Suele resultar de gran ayuda pequeños cambios en los hábitos: mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, evitando siestas; y no adaptar la actividad diaria al ritmo de nuestro sueño. La menor exposición a la luz natural junto con la falta de ejercicio y pérdida de hábitos modifica nuestro reloj biológico de sueño-vigilia. Y esto puede conducirnos a situaciones similares al jet lag, además de irritabilidad, dificultad para concentrarse y ansiedad, que retroalimentarán un mayor insomnio.

Es importante cada mañana exponerse a la luz natural durante al menos 2 horas, ya sea en el balcón o en una habitación con luz natural.

El paseo por la tarde se podría sustituir por una rutina de ejercicios en casa, no intensa y al menos 3 horas antes de acostarse. Tomar un baño de agua a temperatura corporal, que por su efecto relajante favorece el sueño, así como ejercicios de relajación, son muy recomendables. Repetir cada noche una rutina de acciones como lavarse los dientes, ponerse el pijama, preparar la ropa del día siguiente y no ver la televisión en la cama puede ayudar a la inducción del sueño para entrar en él lo antes posible.

Sería importante evitar durante la tarde bebidas con cafeína, alcohol y el tabaco, que, además de perjudicar la salud, afectan negativamente al sueño. Tampoco ingerir líquidos en exceso al final de la tarde ni acostarse hasta que hayan pasado dos horas desde la cena.

También habría que limitar el uso del ordenador, tablets o smartphone en las dos horas previas al sueño nocturno por el efecto luminoso de la pantalla, que mantiene el estado de activación. Su luz azulada, con una longitud de onda muy similar a la luz natural, confunde al reloj biológico e impide que se segregue melatonina, la hormona reguladora del sueño.

Problema de las sociedades modernas

Asimismo, un reciente estudio de AXA titulado El futuro de la Salud Mental y el Bienestar ha concluido que el porcentaje de la población mundial con problemas de sueño está aumentando en los últimos años, y además alerta de los dispositivos tecnológicos pensados, precisamente, para rastrear y gestionar las horas de sueño ya que podrían tener un efecto adverso sobre la conciliación del sueño.

En la situación previa al Covid 19 las sociedades modernas ya arrastraban problemas de sueño por los propios hábitos de vida, ya que el tiempo que la gente dedica al dormir se está reduciendo. Un estudio de 2019 revela que en sociedades como la francesa no se duerme más de 6 horas y 42 minutos al día en promedio; y que hasta el 35,9% de la población duerme menos de 6 horas.

El sueño es uno de los determinantes para la salud y el bienestar general. La privación del sueño se asocia con muchas enfermedades y condiciones crónicas como la diabetes de tipo 2, las enfermedades cardíacas, la obesidad y la depresión.

Para consultar el estudio sobre salud mental pulsa aquí.

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